Ciencia y Tecnología

Ciencias de la Computación

Blockchain: la tecnología de la libertad

Desde finales del siglo XX los expertos se han afanado en resolver los problemas de seguridad y privacidad en Internet por medio de la criptografía. Con independencia de las vueltas que se dieran a los procesos diseñados, estos no podían ser infalibles porque siempre involucraban a terceras partes (por ejemplo entidades de certificación). Los pagos a través de Internet con tarjetas de crédito eran inseguros porque los usuarios debían revelar mucha información personal y las comisiones por transaciones eran muy altas, incluso para pagos de poca cuantía.

Por aquel entonces, un brillante matemático americano llamado David Lee Chaum inventó un sistema (eCash) que permitía pagar de forma anónima y segura a través de Internet. Era un sistema tan perfecto que varios grandes fabricantes, entre ellos Microsoft, se interesaron por incluir el sistema en sus productos. Sin embargo la idea no salió adelante y la compañía que había creado en Amsterdam para comercializar las ideas de sus trabajos de investigación en seguridad y criptografía (DigiCash) quebró 5 años después.

A comienzos de nuestro siglo una persona, o grupo de ellas, bajo el pseudónimo de Satoshi Nakamoto, esbozaron un nuevo protocolo para un sistema de pago electrónico de igual a igual (peer-to-peer), usando una criptomonéda que denominaron bitcoin. Las criptomonedas (o monedas digitales) se diferencian frente a las monedas fiduciarias (o tradicionales) en que no están creadas ni controladas por ningún país. Este protocolo establecía una serie de reglas (en forma de cálculos, o cumputación, distribuídos), que garantizaban la integridad de los datos intercambiados entre miles de millones de dispositivos, sin necesidad de la intervención de ningún tercero de confianza. Este acto aparentemente sutil desencadenó una chispa que excitó, aterrorizó o capturó la imaginación del mundo de la computación y se ha extendido como las llamas a empresas, gobiernos, defensores de la privacidad, activistas de desarrollo social, teóricos de los medios de comunicación y periodistas... , por todos lados.

Según Marc Andreessen, el inventor del primer navegador Web (Netscape), "Oh, Dios mío, esto es todo. Este es el gran avance. Esto es lo que hemos estado esperando...", "...Resolvió todos los problemas. Quienquiera que sea, debe obtener el Premio Nobel, es un genio. Esta es la red de confianza distribuida que Internet siempre necesitaba y nunca tuvo".

Hoy en día las personas de todos los rincones del mundo están tratando de entender las implicaciones de un protocolo que permite a los simples mortales construir la confianza a través de código inteligente. Esto nunca ha ocurrido antes: transacciones confiables entre dos o más partes, autenticadas por la colaboración masiva e impulsadas por intereses colectivos, y no por grandes corporaciones motivadas por el lucro. Puede que no sea el Todopoderoso, pero una plataforma global confiable para nuestras transacciones es algo muy grande.  Don Tapscott, en su libro "La Revolución de Blockchain" (The Blockchain Revolution), lo ha denominado "El Protocolo de Confianza" (The Trust Protocol).

Este protocolo es el fundamento de un número creciente de registros distribuidos globales (ledges) llamados blockchains, de los cuales la cadena de bloques Bitcoin es la más grande. Mientras que la tecnología es complicada y la palabra blockchain no es exactamente sonora, la idea principal es simple. Blockchains nos permite enviar dinero directo y seguro entre dos particulares, sin pasar por un banco, una compañía de tarjetas de crédito u otro sistema de pagos en línea como PayPal.

En lugar de la Internet de la Información, es la Internet del Valor o del Dinero. También es una plataforma para que todos sepan lo que es cierto, al menos en lo que respecta a la información grabada estructurada. En su forma más básica, es un código abierto: cualquier persona puede descargarlo de forma gratuita, ejecutarlo y usarlo para desarrollar nuevas herramientas para gestionar transacciones en línea. Como tal, tiene el potencial para desencadenar innumerables nuevas aplicaciones y capacidades aún no realizadas que tienen el potencial de transformar muchas cosas.

Podemos entender blockchain como un libro de registro virtual. Cada bloque es una página y se guarda en una carpeta que constituye la cadena de bloques o blockchain, con la salvedad de que cada vez que metemos una hoja en la carpeta, esta queda ligada a ella de forma inseparable y en la posición exacta en la que la introducimos. Cada hoja tiene un identificador único, del mismo modo que un libro de registro, que liga las páginas anterior y posterior. Además. este libro tiene dos características que lo hacen único: la primera es que es público, cualquiera puede disponer de una copia exacta del mismo y consultar su información. Y la segunda, es que es inalterable. Una vez que se escribe algo, no es posible borrarlo o cambiarlo. O por ser más precisos, es extremadamente difícil que alguien lo cambie sin que sea detectado. Es un libro que cualquiera puede leer, pero que sólo algunos pueden escribir. Estos que si pueden escribir, sólo pueden hacerlo utilizando unas reglas muy estrictas de consenso. Si estas reglas no se cumplen, los cambios son descartados por los miembros de la red y el registro permanece inalterado.

Cada diez minutos, como el latido del corazón de la red bitcoin, todas las transacciones realizadas son verificadas, borradas y almacenadas en una página (bloque), que está vinculada a la página anterior, creando así una cadena. Cada página debe referirse a la página anterior para que sea válida. Esta estructura permanentemente incluye marcas de tiempo y almacena los intercambios de valor, evitando que cualquiera altere el libro mayor.

Si quisieras robar un bitcoin, tendrías que reescribir la historia entera de la moneda en la cadena de bloques a plena luz del día. Esto es prácticamente imposible. Así que la cadena de bloques es un libro de registro distribuido que representa un consenso de la red, de cada transacción que ha ocurrido.


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